1. Los seguros, a través del Consorcio
Si una riada o un terremoto destroza una casa, un coche o un negocio asegurado, no paga la aseguradora sino el Consorcio de Compensación de Seguros, una entidad pública que cubre los «riesgos extraordinarios». Se financia con un recargo que va en todas las pólizas, no con el presupuesto. Lo que no está asegurado no lo cubre.
2. Las ayudas de siempre
El Gobierno declara la «zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil» (
Ley 17/2015, art. 23) y se abren ayudas ya reguladas (
Real Decreto 307/2005): a familias, a ayuntamientos para arreglar calles y caminos… Salen de unas partidas fijas de Interior y de Política Territorial.
3. Los decretos-leyes
Cuando la catástrofe es grande, el Gobierno aprueba decretos-leyes con dinero nuevo: ayudas directas a empresas, préstamos, ERTE, obras. Ese dinero se apunta en partidas creadas para la ocasión; en la DANA, en un programa propio (929D). Aquí se leen esas partidas y cuánto se gastó de cada una.
4. Lo que no sale aquí
Lo que pagan las comunidades y los ayuntamientos con su propio presupuesto, el Fondo de Solidaridad de la UE y los impuestos que se dejan de cobrar (exenciones, aplazamientos). Aquí está el gasto del Estado y, en la DANA, lo pagado por los seguros.