1. De dónde saca el dinero
La UE no cobra impuestos a los ciudadanos. Se financia con «recursos propios» que le pasan los Estados: una parte de lo que recaudan por IVA, una aportación según su renta nacional (la mayor), una tasa por los envases de plástico que no se reciclan (desde 2021) y los aranceles de aduana, que los Estados cobran en la frontera en nombre de la UE y le entregan (se quedan una parte por cobrarlos).
2. En qué lo gasta
En un marco de siete años (ahora 2021-2027) que fija los grandes bloques: la política agrícola común (ayudas a agricultores y desarrollo rural), la cohesión (fondos regionales y sociales para las zonas con menos renta), la investigación (Horizonte Europa), la acción exterior y su propia administración. Casi todo lo gestionan los Estados: en España, el Estado y las comunidades.
3. Next Generation
En 2020, por la pandemia, la UE se endeudó por primera vez a gran escala para dar a los Estados subvenciones y préstamos a cambio de inversiones y reformas (el Mecanismo de Recuperación; en España, el Plan de Recuperación). Va fuera del presupuesto anual. Esa deuda se devolverá desde 2028 con cargo al presupuesto de la UE: es decir, en parte con las aportaciones futuras de los Estados.
4. Quién sale ganando
Cada Estado aporta según su tamaño y recibe según sus agricultores y sus regiones más pobres. España recibió bastante más de lo que aportaba mientras tuvo muchas regiones por debajo de la media; con los años la diferencia se fue cerrando, hasta casi cero. Los fondos Next Generation la han vuelto a abrir.
Datos de la Comisión Europea («EU spending and revenue 2000-2025»), millones de euros corrientes. Recibido = lo que el presupuesto de la UE gasta en España; Next Generation = las subvenciones de esos fondos (no incluye los préstamos); aportado = los recursos propios de España, aranceles incluidos. El saldo es la resta sin más, no el «saldo operativo» oficial, que la Comisión calcula con otro método.